Encaramada sobre un acantilado de 116 metros de altura que se alza sobre el pueblo encalado de Lindos, en la costa este de Rodas, la Acrópolis de Lindos ha sido un lugar sagrado durante unos tres mil años. Su corazón es el santuario de Atenea Lindia, cuyo templo dórico —la versión que ves data del siglo IV a.C.— corona la roca, al que se accede a través de una monumental stoa helenística y una gran escalinata. Desde la cima, la vista se despliega hacia el pueblo, el puerto donde se dice que desembarcó San Pablo y el azul profundo del Egeo.
Lo que hace singular a Lindos es la superposición de épocas sobre una misma roca. El santuario griego fue fortificado más tarde por los Caballeros de San Juan en la época medieval, quienes rodearon la acrópolis con murallas y construyeron la residencia del comendador, de modo que atraviesas un castillo cruzado para llegar a un templo griego. Una pequeña iglesia bizantina de San Juan se alza entre las ruinas, y al pie de la escalinata, un relieve de un barco de guerra rodio —un trirreme— está tallado directamente en la roca viva.
Subir a la acrópolis implica una empinada ascensión por senderos escalonados desde el pueblo sin coches que hay abajo. Es el monumento estrella de Rodas y un pilar de cada escala de crucero en la isla, razón por la cual la cola del mismo día puede costarte un tiempo que preferirías dedicar a las vistas. Nosotros gestionamos la entrada en inglés y reservamos tu acceso para la fecha que elijas, para que subas al templo, no a la fila.